Introducción

Libro del Centenario del Iltre Colegio Oficial de Médicos de Castellón 

sanz.JPG (7844 bytes) La celebración del centenario de una institución, produce muy diversos sentimientos dentro de los mismos órganos gestores, presentes en el momento de la efeméride. Sentimientos tales como orgullo, satisfacción, responsabilidad etc. se mezclan entre si y producen como resultante un peso histórico por los hechos realizados previamente y recibidos como herencia, pero sobre todos estos sentimientos y responsabilidades, existe una especie de temor o incertidumbre frente a la historia de los próximos años y que constituirán el futuro de la institución.

Se hace necesario realizar un recuerdo histórico de las múltiples funciones que venia cumpliendo el Colegio desde su fundación, analizar las que quedan en la actualidad y que nuevas prestaciones deberá en el futuro brindar, a los colegiados y a la sociedad que son sus dos razones de existir. Muchas de las obligaciones iniciales, prácticamente han ido desapareciendo con el paso del tiempo, fundamentalmente por los profundos cambios que se han ido produciendo tanto en la sociedad como en los propios profesionales médicos. Básicamente, la definición de nuestro colectivo, nos recuerda que somos una institución de interés público, que vela para que la asistencia sanitaria de la sociedad sea la mas óptima posible y comparable con la que se presta en los países de nuestro entorno, tanto en medios y recursos, como de profesionales. Prestar asesoramiento profesional a la administración si lo requiere y advirtiendo de las posibles deficiencias que se detecten, o lo que es lo mismo ejerciendo una critica constructiva a las decisiones sanitarias que se adoptan; al mismo nivel de la anterior obligación, debe ser la de atender a cualquier ciudadano que requiera a nuestra institución asesoramiento y reclamación por actos sanitarios de los médicos. En relación con los profesionales médicos, está la de acreditar su licenciatura y especialidad y procurar que la formación como tales profesionales médicos sea la adecuada y la precisa.

Con el paso de los años, estas funciones se han ido desvirtuando progresivamente de tal modo que, en mi opinión, prácticamente han desaparecido y las causas hay que buscarlas en los cambios que se han producido tanto en la sociedad, como en nosotros mismos. Por una parte el tipo de sociedad que existía en el momento de la creación de nuestro colegio (finales del siglo pasado) era una sociedad con un alto índice de analfabetización, con escasos medios de comunicación que divulgaran una cultura sanitaria, que básicamente estaba depositada en el colectivo médico, se hacia por consecuencia, necesario ser asesores en temas sanitarios tanto a los ciudadanos que todo lo fiaban al buen saber de sus médicos; también se debía orientar a la propia administración, que poca o nula importancia daba a los temas sobre la salud y que también dejaba las decisiones en manos de los Colegios cuando surgía algún problema socio-sanitario, como en el caso de las epidemias o como controlar las enfermedades endémicas que ya residían en nuestro medio, tanto urbano como rural.

Poco a poco este modelo de sociedad ha ido evolucionando hasta la actualidad (yo diría que muy rápidamente, sobre todo en los últimos veinticinco años) hasta hacerla prácticamente irreconocible. La actual es una sociedad con un nivel de cultura infinitamente superior, muy bien informada tanto por medios escritos, audiovisuales como informáticos, en todos los campos, por supuesto, incluido el sanitario y como consecuencia de ello, el asesoramiento por parte del Colegio a la sociedad se hace innecesario, convirtiéndose en una forma de paternalismo, que es rechazado por innecesario e incluso tachado de prepotente. Por otra parte la administración, está organizada de una forma tal, que los temas sanitarios son asumidos como la parte mas importante del llamado "estado del bienestar" que debe atender y atiende con una prestación universal y a cargo del propio estado, y para tal tarea, crea sus propios servicios técnicos en forma de Ministerios o Consellerias de sanidad, prescindiendo con ello de los Colegios, que pasan a ser, meras entidades colaboradoras, siempre que se considere oportuno contar con su cooperación, que resulta bastante rara, quedando relegados, por sindicatos, asociaciones de consumidores etc.

Otro de los aspectos que atendían los Colegios era el de la formación profesional, y también aquí, hay que recurrir también al recuerdo histórico, para situar adecuadamente esta función y así vemos que a principios de siglo, el saber médico medio, era mucho menor, estando el nivel superior y sobretodo el acceso a las grandes novedades científicas, depositadas, en unos pocos médicos y sus conocimientos se difundían solamente en unos determinados ambientes; esta circunstancia, obligó a los colegios a traer a los "grandes profesionales" a las sedes colegiales para divulgar sus saberes a toda la colegiación, por medio de ciclos periódicos, en las distintas especialidades; en el momento actual todos los colegiados disponen de documentación variada, abundante (incluso excesiva) gratuita, tanto escrita como por via informática de cualquier "gran especialista" de la medicina actual, quedando las sedes colegiales para actos profesionales muy concretos pero escasos, esta función por lo tanto también tiende a pasar de tener un carácter esencial a ser casi anecdótica.

El tipo de profesional que existía a principios de siglo era exclusivamente liberal y como tal ejercía su profesión, existiendo en numeroso casos, problemas de competencias profesionales y económicas que debían dirimirse dentro de los colegios por medio de las "comisiones deontológicas" y cuyas decisiones se aceptaban y venían a crear un tipo de jurisprudencia, que modulaba las conductas entre los distintos profesionales médicos que existían en una comunidad. El profesional liberal actualmente es muy escaso, tendiendo a darse de una forma muy mayoritaria el médico funcionario por estar al servicio de la administración y de esta forma las competencias profesionales se dirimen a otros niveles, fundamentalmente administrativos.

No existían reclamaciones judiciales en temas profesionales; en la actualidad es todo lo contrario, se producen pocas consultas a las comisiones deontológicas y todas las reclamaciones acaban dirimiéndose en los tribunales de justicia; por todo ello también parece que esta función de modular conductas, tenga los días contados. Podríamos ir haciendo un repaso pormenorizado de todas las funciones existentes en la etapa fundacional y las que quedan en la actualidad y llegaríamos a una conclusión verdaderamente pesimista sobre el futuro de la institución colegial. En mi opinión, creo que se deben encontrar nuevas utilidades o funciones que justifique su razón de ser para los próximos cien años y que honradamente, creo que existen, y que su relanzamiento y adaptación a los tiempos actuales debe ser un trabajo de todos, porque a todos interesa. De no existir los colegios (existen en todos los países de nuestro entorno con una adecuada vertebración), deberíamos volverlos a fundar, adaptándolos a las necesidades actuales, para que de esta forma, las funciones que puedan desarrollar, satisfagan las expectativas de la mayor parte de los médicos.

La colegiación obligatoria, de todos los profesionales, ofrece la gran ventaja de aglutinar al cien por cien de todos los médicos, lo cual conforma un colectivo idóneo para consensuar, las innumerables aspiraciones profesionales con la administración sanitaria que resulta ser empleador mayoritario de los médicos. También a la administración sanitaria, le interesa o le debería interesar tener un tipo de interlocutor, que acoja a la totalidad del grupo, para negociar cualquier tipo de reforma o modificación del modelo sanitario, que aspire a ser funcional, porque cualquier reforma que no cuente con los colegios, estará condenada al fracaso, como ocurrió con las propuestas que se sugirieron en el celebre "informe Abril" y el actual sobre las nuevas formas de gestión "modelo fundaciones" que fue rechazado mayoritariamente por la asamblea de la OMC, explicándose las razones del rechazo. En el horizonte futuro se vislumbran una serie de modificaciones en el sistema de gran interés para los médicos, como la implantación de un nuevo "estatuto marco" laboral; la implantación de una carrera profesional, que de salida a las crónicas frustraciones del colectivo; las nuevas formas de gestión sanitaria; ley del medicamento etc. Lo anterior expuesto, debe conducir a la reflexión de todos los colegiados, sobre la gran importancia que debe tener no solamente la colegiación obligatoria, que constituya un grupo tan mayoritario que otorgue una gran fuerza en una negociación, sino también el buscar que sus intereses profesionales estén bien representados y no delegar permanentemente las aspiraciones en las juntas de gobierno, para posteriormente manifestar quejas sobre la escasa representatividad de la colegiación. Los colegios adoptan el camino que sus colegiados quieren y a nadie se le impide su acceso a los órganos de gobierno, que además resulta muy fácil.

Otra de las obligaciones que se deberá abordar en los próximos años (el colegio de Castellón lo ha iniciado de una forma tímida), camino emprendido en la actualidad por otros colegios de una forma muy decidida, es el de la "prestación de servicios", en campos que son comunes a la gran mayoría de los médicos, que aporten una información de acceso fácil, desinteresada y sobretodo beneficiosa en aspectos económicos.

En el tema de la formación profesional, hay que mantener la apuesta de su continuidad pero adjuntando la acreditación correspondiente, para que la misma sea reconocida a efectos de "curriculum" individual, que es lo que desean los médicos que acceden este a tipo de actividades. También deberá entrar en este capitulo de la formación, facilitando la realización de tesis doctorales, dirección en la metodología sobre publicaciones en revistas, promover estudios clínicos desde atención primaria etc.

La problemática, creciente, que crean las reclamaciones judiciales a los médicos, aun cuando la mayor parte de ellas no se sustancian en condenas, están creando una psicosis en los profesionales de la sanidad, que en cierto modo condiciona sus conductas, adoptándose unas actitudes defensivas tanto en sus decisiones en la utilización de métodos diagnósticos como en la toma de compromisos terapéuticos, conduciendo a un encarecimiento de la sanidad y también originando un claro perjuicio de los pacientes al retardarse las decisiones. En esta situación, la espera prolongada de las decisiones judiciales y la publicidad individualizada de los procesos a los médicos, crea de hecho una situación de penosidad personal y profesional muy marcada. Los colegios deberán en el futuro, intentar paliar estas situaciones, mediante alternativas que satisfagan a las partes litigantes por igual; posiblemente los "tribunales de arbitraje" puedan ser la solución, ya que abrevian el proceso, economizan los tramites, privatizan las decisiones y aseguran a los demandantes en los casos de favorecerles los laudos, una indemnización inmediata y ajustada a una lógica económica

La aparición de la sociedades científicas, que tantos beneficios han aportado para el desarrollo de las especialidades y subespecialidades y a las cuales, prácticamente, pertenecen todos los médicos, están totalmente separadas de los colegios, sin que exista una causa clara que justifique dicha separación; nos unen intereses comunes, aunque debe existir una independencia tanto administrativa como económica que las partes quieran y unir esfuerzos comunes muy importantes que están pendientes de su realización y que de forma separada son irrealizables, como es, la difícil ordenación profesional (debemos hacerla conjuntamente, porque si no la llegamos a hacer posible terminaran por realizárnosla, personas ajenas a nuestra profesión) también queda como tema pendiente de su realización, la elaboración de un "Libro Blanco", actualizable periódicamente, en cada una de la especialidades y que recoja la situación de los recursos humanos, técnicos diagnósticos y terapéuticos, tanto presentes como los previsibles futuros, deficiencias y formas de corrección; con estos datos recopilados, discutirlos con la administración sanitaria y también mostrarlos a la opinión de los usuarios.

Por ultimo, también, creo que las presidencias de los colegios, deberán ser profesionales y liberalizadas de la actividad profesional. Con ello se incentivaría el acceso a los órganos de gobierno de los colegios, elevando el nivel de critica a su gestión, redundando en una mayor dedicación a las múltiples funciones de los colegios.

José R. Sanz Bondía
Presidente
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