VOCALÍA DE MEDICOS DE HOSPITALES

La presencia de los internistas en los hospitales resulta esencial y deben ser prioritarios para el buen funcionamiento de estos centros, aunque su presencia es cada día menor y su ausencia o su escaso número la echamos de menos todos los profesionales que trabajamos dentro del recinto hospitalario, y lo que es más grave, los propios enfermos. Existe una clara tendencia a sustituirlos por los especialistas de las distintas áreas médicas, con la creencia de que estos especialistas aportan una mayor calidad asistencial y brillantez en los diagnósticos. Como todas las cosas en esta vida, esta opinión es una verdad a medias, o al menos discutible, y sobretodo no es incompatible la presencia de unos y otros, siempre que exista un número suficiente de internistas para que los hospitales funcionen de una forma racional y esto último, es básico para que la efectividad sea alta.

La presencia de los internistas en un hospital garantiza la atención racional y por ello global de los enfermos, atendiendo las posibles diferentes patologías que están presentes en los pacientes (raramente los enfermos tienen una sola enfermedad> y con ello curaciones más duraderas o compensaciones de todas las patologías que se puedan encontrar en un mismo enfermo.

También garantizan los internistas una orientación de la patología hacia la especialidad correspondiente, en los frecuentes casos de ingresos hospitalarios cuyo diagnóstico inicial es difícil y se presta a orientaciones erróneas y que ocasionan estancias prolongadas de los enfermos o actitudes terapéuticas que no solucionan la enfermedad que motivó su ingreso en el hospital.

Los médicos internista, dentro de un hospital, son los más capacitados y acostumbrados a utilizar de una forma correcta los necesarios diagnósticos diferenciales.

En principio deberían atender a todos aquellos enfermos cuyo diagnóstico inicial a la puerta de urgencias entrañe algún tipo de dudas; en el mismo, o bien que sean portadores de varias enfermedades, circunstancia esta última que en su conjunto representaría un monto superior al 80% de los ingresos no quirúrgicos. También debería ser misión suya, ayudar diariamente como consultores de las diferentes áreas quirúrgicas puesto que estos pacientes quirúrgicos padecen además, otras patologías no quirúrgicas que se atienden de una forma, en muchas ocasiones incompletas.

Todo este trabajo (abundante y necesario de atender) no puede ser resuelto en la mayor e parte de los hospitales, con las actuales plantillas que resultan escasas y con una clara tendencia a ser desatendidas, desviando las dotaciones hacía una más cómoda práctica médica,como es la especialidad, que aunque necesaria,puesto que son los especialistas los que pueden y deben desarrollar las técnicas diagnosticas tan sofisticadas que existen en la actualidad o bien aplicar los tratamientos mas actualizados, que solo permiten adquirir los especialistas (seria imposible demandar a los internistas ser especialistas de cada una de las arreas medicas que existen).

Todo ello debe hacer reflexionar sobre la necesaria presencia de internistas en los hospitales y revisar él numero de los que en la actualidad existen y aumentar las plantillas en él numero adecuado que se me antoja ciertamente escaso.

Es tarea, a mi entender de la Sociedad de Medicina Interna la de evaluar los recursos existentes, para posteriormente ver las carencias actuales y proponer las verdaderas necesidades para un funcionamiento racional de los hospitales, puesto que esperar a que sea la administración la que proponga la optimización de esta necesidad, se me antoja utópico.

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