DR.Ginés Jovaní Ferreras
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Si qui és desesperat crida la Mort Jo, que ho espere tot, cride la Vida. Ella, encara, pot dur~me fe i conhort... EXPECTANT. Bernat APTOLA TOMÁS |
Así, como el que espera mucho todavía de su experiencia vital, comenzamos a dialogar con el Dr. Ginés Jovaní y a sentirnos médicos generales o quizás rurales, solitarios aunque nunca solos. Predominó en la conversaciún la aventura humana y supo enseñarnos que aunque debemos tratar enfermedades, el primer contacto del enfermo con el médico no debe ser sólo a través de un equipo sino a través de una persona. Con Ginés hemos visto ya de entrada un conocimiento intuitivo de la naturaleza humana y un saber ser modesto con naturalidad. Con espontaneidad hemos hablado un poco de su última lectura, "El Memorial del Convento", de José Saramago, disfrutando de Sietesoles y Sietelunas y descubriendo la fatalidad de ciertas ambiciones humanas. A pesar de su lubilación sabemos, según nos dice, que aún disfruta viendo enfermos en su consulta y que nunca ha perdido la comunicación con el paciente y por eso conocemos el aprecio que se le tiene en Castellón como médico y persona. De¡emos al poeta Bernat Artola que nos lo describa en una poesía incompleta titulada A UN METGE |
Dr. Jovaní, en su infancia, cuando estaba "malito" ¿qué pensaba del médico rural que le atendía? Teníamos un médico muy competente y la gente sabia que sabía mucha medicina. El defecto que le encontraban las amas de casa es que tenía una mirada escrutadora y mientras ponía el termómetro y hablaba con los enfennos les daba la sensación que escuadriñaba la habitación. Como en las casa rurales de entonces, con animales en la cuadra, con conejos y gallinas en las terrazas nunca faltaban alguna telaraña o alguna mancha en la cortina o en el suelo, cada venida del médico tenía aterro-rizadas a las mujeres que decían: "Lo mira todo, no para de mirar". Además de saber medicina, tenia un sentido común tremendo y sus consejos nos han servido muchísimas veces. |
Cuéntenos un poco su ambiente familiar y vital durante la
infancia y adolescencia. Yo nací cii Chert (entonces se llamaba así), y allí transcurrió mí infancia cuidado por los abuelos y una tía soltera, por haber fallecido mi madre al poco dc nacer yo. Recuerdo una infancia normal en un pueblo dcl Maestrazgo, en una familia ni muy rica ni muy pobre. A mí edad (10 años) la Guerra Civil no fue demasiado traumática ni tampoco en Chert hubo frentes dc combate duraderos. Quisiera decir como anécdota que el himno regional valenciano lo cantábamos en la escuela en valenciano, cosa que no volvió a suceder basta la década dc los cincuenta en que en algunos actos en Valencia volvió a cantarse. Debido a que mi padre era militar estudié un bachillerato que podíamos llamar Polivalente Turístico: Primer curso en Valladolid, segundo curso en San Mateo (Castellón), tercero y cuarto cursos en el Instituto Ribalta dc Castellón dc la Plana, y quinto, sexto y séptimo cursos en Valencia. Esto mc ha permitido celebrar varios cincuentenarios de la terminación dcl bachiller. Estudiará donde estudiara, las vacaciones las seguía pasando en Chert. |
| ¿Por qué decidió estudiar Medicina y qué alicientes
encontraba en la profesión? - No lo sé. Sólo me acuerdo que en quinto de bachiller dos o tres amigos decíamos que estudiaríamos cualquier cosa menos médico, y de ellos, dos fuimos médicos, pero no recuerdo el porqué del cambio de opinión. Existia en Chert un número de universitarios mayor que en los pueblos vecinos, y entre ellos había dos médicos recién acabados cuando yo empecé, tres más que simultaneábamos la carrera y otros dos que empezaron antes de acabar nosotros. Este número en el ambiente rural de los pueblos vecinos era verdaderamente grande. ¿Cuál fue su estado de ánimo durante la carrera y durante los primeros anos de Medicina rural? No recuerdo ningún estado de ánimo especial. Simplemente me gustaba, y con altibajos acabé la carrera. Dos anos antes que yo habia acabado un compañero que había sacado todo matrículas (Victor de Oro del SEU), el cual nos ponían siempre como ejemplo para los demás. En la cena final de carrera mía yo me levanté a pedir a mis compañeros, que aun estudiaban, que era a mi a quien debían tomar como ejemplo y ver que las personas normales también acabábamos la carrera. Esto les dio muchos mas ánimos que el ejemplo que se nos imponía antes. Antes de pasar a la medicina rural quiero decir que gracias a la iniciativa del doctor Roca y del doctor Altava pasé dos años en el Hospital Provincial en lo que se llamaba M.Y.C.M.I. (Muy Ilustre Cuerpo de Médicos Internos); allí gracias a la consulta diaria que pasábamos con estos dos jefes de sala, y al asistir a los partos invitados por Vicentica y Lolita (comadronas titulares del hospital) contribuyó a completar la foirnación médica y a saber de partos, cosa muy útil en la medicina rural. Fue durante mi estancia en Cortes de Arenoso cuando me gustó de verdad la Medicina General, afición que ya no perdería en el restodel ejercicio. Si volviera a repetir volveria a escoger Medicina General. |
Vamos a exponer dos casos dignos del Guiness: A una persona se le dio cartilla agrícola en la década de los sesenta y desde entonces hasta que me jubilé en el 1997 vino TODAS las semanas una o dos veces a la consulta y SIEMPRE quejándose de lo mismo (mas de treinta años>. Ha sido visitado por multitud de especialistas en Castellón, en Valencia, en Barcelona y en Madrid, pero nunca faltó a su cita semanal, bien para contarme lo del último especialista o bien para pedir volante para el próximo. Cuando ahora nos encontramos por la calle me explica el especialista que lo está visitando y las exploraciones que le están realizando. Otra persona tenía un proceso crónico y pidió la inutilidad que le fue concedida. Pero para ello tenía que estar 80 semanas de baja laboral, viniendo semanalmente a por el parte. Pues bien, además de su proceso crónico, todas las semanas venía con una queja nueva (dolor, fiebre escozor, rodilla, codo, etc. ) de tal manera que yo creo que no se repitió ninguna queja en las 80 semanas. Son dos casos extremos de los muchos que se podían contar tras 42 años de ejercicio. ¿Cómo se siente usted, médico de Familia, médico de Atención Primaria o médico Fspecialista de Medicina Familiar y Comunitaria? Me siento Médico General, así me he llamado toda la vi da. Me podía considerar médico de familia en Cortes de Arenoso y en los últimos años de mi ejercicio profesional, pero en el intermedio hubo una época que las cartillas se distribuían de manera que en una misma casa el padre tenía un médico y si el hijo trabajaba tenía otro, y si había otro trabajador en casa un tercer médico. Alguna vez coincidíamos y cada médico entraba en una habitación a visitar a su enfermo. Después se corrigió y volvíamos a tener familias concretas. ¿Piensa que se deberían unificar o por el contrario diversificar las tendencias actuales dentro de su especialidad? Habría que buscar una solución equitativa para unificar las tendencias actuales. Recuerdo que en la década de los cincuenta hubo un problema parecido aunque no igual, y que tras muchas negociaciones se solucionó con el llamado escalafón B. Esta solución no serviría para la si-tuación actual, pero así como entonces se ingenió esta salida debería ahora ingeniarse otra que sirviera para la situación actual. ¿Cómo ve el futuro de la Medicina Familiar ahora que se ha jubilado? El futuro de la Medicina Familiar enfocada en los Centros de Salud creo que será bueno si se puede evitar la masificación. Pero como no he ejercido en estos centros mi opinión es un poco atrevida. Por último Dr. Jovaní, ¿se siente orgulloso de haber trabajado en Castellón y contar en su familia con dos hijas que han decidido ser médicos como usted? Sí, estoy muy contento de haberme abierto camino en Castellón y haber conseguido la confianza de muchas familias, y muy orgulloso de que dos hijas hayan seguido la carrera y además con mejor expediente que el mio. |
EPILOGO |
JOSÉ Mª MULET PASCUAL Eí Dr. Jovaní tiene aspecto plácido, bonancible, campechano, cordial. Emite buenas vibraciones, habla con pausa, con consideración, puntualiza con las manos como los socráticos y, sobre todo, refleja ternura. Al principio de su carrera se fue a un pueblo donde sólo había 3 motos: la del cura, la de un industrial y la suya. "Era una OSA, la mejor" -alardea con cara de pillo. Con la conversación, van surgiendo comentarios sintetizados de toda una vida:"Yo tengo una suerte: siempre he hecho lo mismo, Medicina General" "Mi aspiración era ser médico de Iguala, lo del Hospital se me pasó pronto.Llegaron a llamarme el "Rey de la Cartilla". "Ahora hay más prisas, la gente tiene más ganas de curarse que entonces. Antes, por ejemplo, venían y decían: que venga el médico a mi casa, pero no lo despierten que ya sabemos que ha estado toda la noche de parto; que venga cuando pueda". Y le pregunto: ¿qué le diría a un médico joven con respecto a la Medicina General? Y responde raudo: "Que si le gusta, se quede a vivir en el pueblo donde trabaja para integrarse allí. Y si la gente se calienta alrededor de una estufa, a sentarse con ellos en la estufa". Y hablamos de uno de sus divertimentos: La lectura, y de un autor que ahora ha podido paladear tranquilo. "quizás sea el médico general el que tuviera que leer más a Saramago; eso, claro, si tiene tiempo". Y a propósito, refiere: "La jubilación la llevo muy bien. Sigue viéndome gente en casa y puedo disfrutar por las tardes lo que no he tenido nunca: poder estar libre". En nuestra conversación hubo momentos vibrantes. Por ejemplo cuando, con su ironía, nos explicó por qué se casó después de los treinta: "Si muchos personajes históricos no se casaron antes de los treinta, no tenía yo por qué mejorarle la página". También cuando comentó que a los sesenta años creía que se jubilaría a los sesenta y cinco y se grabó todos los vídeos de Rodríguez de la Fuente: creía que llegado ese tiempo podria verlos pausadamente. Al final, reflejó un cálido sentimiento: "Repetiría como médico general". Y, también, su opción con respecto a la muerte: "Nunca se lo dije al enfermo, a la familia sí, pero al enfermo no". En fin, un gran placer para nosotros estar con D. Ginés. Quizás la Medicina General representa mejor que cualquier otra opción la posibilidad de mantener con los enfermos una relación mayor y mejor en calidad humana. Sirvan estas letras como especial recuerdo a todos los generalistas que, como el Dr. Ginés Jovaní, así lo posibilitaron y lo posibilitan. Y a don Ginés, un abrazo de parte de los médicos de Castellón. Estamos muy orgullosos de tenerlo entre nosotros. |