AB: Inversión, Estrella del trimestre


Identificar, con la ayuda del Gestor de Finanzas Personales, cuáles son los obletivos de su inversión para el año 1999 es clave para poder invertir en unos mercados cada vez más comple¡os y drásticos. Recuerde que no existen inversiones, sino inversores.

SIXTO J. ORTEGA BRICIO

 Intentar identificar el año 1998 con un único adjetivo sería una misión no sólo arriesgada, sino imposible. Describirlo como el año de Maastrich o el del descenso drástico de los tipos de interés sería tan injusto como considerarlo un "buen año" para los mercados bursátiles. O el año de la "gran crisis". Todos ellos ayudan a dar una visión real de lo que el pasado año ha supuesto para los inversores de todo el mundo, pero en todo caso siempre parcial.

La complejidad de su evolución, los cambios bruscos de tendencias y su resultado final situán a 1998 como un punto de referencia para la formación de muchos ahorradores.

Si el año 94 se convirtió en la frontera entre el antes y después de cómo invertir en renta fija, el 98 lo ha sido tanto para la venta variable como para el resto de los activos financieros.

De todas las conclusiones que se pueden extraer, la inversión estrella se va a centrar en las siugientes seis:

1. La importancia de la diversificación. La diversificación no sólo geográfica sino también sectorial ayuda a minimizar el riesgo. La experiencia vivida en el pasado verano demuestra que el estar en un único valor puede acarrear fuertes quebrantos en el patrimonio de una cartera.

2. La prudencia. No sólo en los momentos de grandes crisis y caídas de los mercados sino tanto o más cuando estos se encuentran e una fuerte espiral ascendente que parece ajena a cualquier freno o problema.

3. Ninguna de las anteriores tendría su sentido si el inversor no tiene paciencia.El largo plazo debe ser la referencia del ahorrador en los mercados financieros.

4. La importancia del análisis fundamental como base de criterio para decidir en qué sectores y países invertir. Los fundamentos de las compañías son los que determinan cuál tiene mayor valor y, en los mercados eficientes, esa diferencia de valor se refleja en el precio de sus acciones independientemente de las interferencias coyunturales.

5. La necesidad de formación por parte del inversor. Sólo con formación y correcta información se puede tener una estrategia definida y clara que huya de drásticos cambios de dirección que suelen terminar con una rentabilidad menor. Exija esa información a su Gestor Personal.

6. Finalmente, la necesidad absoluta de autoidentificar correctamente el perfil que se tiene como inversor. Este punto, que se ha comentado a lo largo de los últimos cinco años de forma casi repetitiva, ha adquirido una mayor relevancia en el pasado año 1998. Una incorrecta definición del perfil inversor de muchos ahorradores les llevó a tomar posíciones de escesivo riesgo durante la primera parte del año. Meses más tarde deshicieron posiciones en medio de una crisis que ni comprendían ni querían soportar. Su quebranto financiero no vino sólo por la caída de los mercados, sino como consecuencia, en muchos casos, de haber modificado la estructura de su inversión tan sólo por la evolución de los mismos.

Identificar, con la ayuda de Gestor de Finanzas Personales, cuáles son los objetivos de su inversión para el año 1999 es clave para poder invertir en unos mercados cada vez más complejos y drásticos. Recuerde que no existen inversiones sino inversores.

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