Dr. Angel L. Massotti Littel
|
Sí, fueron unas
hermosas horas perdidas hablando con el Dr. Massotti, las que han dado pie a esta nueva
entrega de entrevistas, un pedazo de conversación que cada vez nos enseña algo nuevo de
nuestros entrañables compañeros y hace que nos quedemos con ganas de seguir hablando.
Con el Dr. Massotti, no sólo hemos conversado, sino que hemos viajado por todo el mundo,
cual si fuera una alfombra mágica, y hemos visto sin sentimentalismo, buenos sentimientos
expresados con sencillez y lucidez ante la contemplación del sufrimiento y la pobreza.
Mientras hablábamos de su experiencia profesional y su historia personal, casi siempre
había un desvio hacia otro mundo, su añorada Africa negra que tanta satisfacción y
orgullo le hacen sentir. Antes de que empiece a hablar, Dr. Massotti, queremos decirle que
castellón se siente bien con usted y queremos definirlo con una frase de Alvaro Campos
sobre Ricardo Reis: "Hay frases repentinas, profundas porque vienen de lo profundo, que definen a un hombre, o, mejoi; por las que un hombre se define sin definición. No olvido aquella por la cual, cierta vez, Ricardo Reis quedó definido para mí. Se hablaba de mentir y dijo Reis: Abomino de la mentira porque es una inexactitud". Amigo Angel, las horas que hemos perdido poniendo flores, no son flores falsas ni flores de quedar bien, sino flores que nacen del corazón de las tinieblas. |
| Dr. Massotti, cuéntenos un poco sus
orígenes. Naci en San Javier (Murcia), el año 1919. Mis apellidos son MASSOTTI y LITTEL. El primero italiano debido a que el padre de mi padre era italiano, pero mi madre nació en Valencia. El segundo, LITTEL, era el apellido del padre de mi padre que era suizo, ingeniero industrial y vino a Valencia a electrificar los tranvias que basta ese momento eran arrastrados por mulas. Se casó en España y nació mi madre. Después pasó a Murcia a electrificar los tranvías de dicha ciudad y yo nací ya en Murcia, por tanto español gracias a Dios. Yo nací en el mes dc agosto, durante un veraneo de mis padres en el Mar Menor, San Javier, en donde fui bautizado. En San Javier veraneaba también D. Juan de la Cierva, entonces Jefe del Gobierno, y en honor al cual se fabricó el conocido "Pastel Cierva". - ¿Qué recuerda de la infancia o de la adolescencia que le inclinaran a interesarse por la medicina?. -Los buenos sentimientos que mi madre inculcó en mi corazón. En los tiempos de mi niñez no había seguridad social, y cuando un obrero se encontraba enfermo y no iba al trabajo no cobraba. Tenia asistencia médica en los Hospitales Provinciales que había en cada capital de provincia. Mi madre los curaba delante de mi, yo le ayudaba y me dí cuenta de lo mucho que se puede hacer por los pobres enfermos. Los ricos no me necesitaban, los pobres, sí. La desgracia más grande que puede sufrir un ser humano es estar enfermo y mucho más si no tiene médico, medicinas y hospitales.
- ¿Dónde estudió la carrera de Medicina y qué recuerda con más simpatía de la misma? - Estudié la carrera de Medicina en la Facultad de Medicina de Valencia que comencé en 1935. Cuando estalló la triste Guerra Civil en España yo ya había aprobado el primer curso de Medicina. Durante la campaña tuve ocasión de asistir a numerosos enfermos y heridos, fui médico antes de tiempo... Terminé mis estudios en el año 1943, y lo que recuerdo con más simpatía es el grupo de profesores tan extraordinarios que me enseñaron la Medicina (Prof. Barcia, Puche Alvarez, Rodríguez Fomos, Sanchis Bayaní, etc.). Recuerdo con simpatía el hecho de ser "estudiante" y los magníficos compañeros que tuve. - ¿Qué motivos le impulsaron a decidir especializarse en cirugía ortopédica? -En el año 1945 fui Médico Interno del Hospital General de Madrid y había un cuadro de profesores como no tuvo nunca Hospital alguno en el mundo, (Drs. Marañón, Jiménez Díaz, Enríquez de Salamanca, Rozabal, Castillo, etc.), y yo veía que las salas de espera estaban llenas de enfermos de "poliomielitis" y "tuberculosis osteoarticular" y esas deformidades sólo se podían curar y corregir mediante la "cirugía ortupédica". Después, con la vacuna del americano SALK y el ruso SABIN, y con la estreptomicina e hidrazidas estas enfermedades casi han desaparecido. Háganos un resumen de su trayectoria profesional desde que sé estableció en Castellón. Llegué a Castellón en Marzo de 1963, al ganar una plaza de Jefe del Servicio de Traumatulogía de la Seguridad Social. Después salió a traslado restringido entre médicos que pertenecieran a la Beneficencia Provincial (yo pertenecía, por oposición a la Beneficencia Provincial en Teruel). Me presenté y de esta forma fui Jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Provincial en Castellón. Este cargo lo mantuve hasta mí 'jubilación". En estos dos cargos asistí a miles de enfermos de la especialidad. - ¿Cuál ha sido su experiencia más agradable y más triste que ha tenido en su especialidad? La experiencia más agradable la tuve cuando conseguía curar a un enfermo, y si era pobre más todavía. La más triste, cuando un enfermo se complicaba y quedaba peor. No lo podría curar. Creo que el médico con vocación de tal, debe incorporarse la alegría y el sufrimiento del enfermo y sus familiares.... Diferencias de la cirugía ortopédica que usted ha vivido con la actual. En los primeros tiempos la ortopedia se realizaba por el reconocimiento clínico y desde aquel histórico 8 de diciembre de 1898, cuando el médico alemán Conrad RÓETGEN vio en la pantalla fluorescente los huesos de su mano con la "radiografía". Pero ésta sólo servía para estudiar el esqueleto pues los tejidos blandos eran transparentes a los "rayos X". De esta forma considerábamos la "actitud viciosa" (en la que el enfermo voluntariamente puede corregir la mala posición), la "posición viciosa" (en la que el médico puede corregir la mala posición), y la "deformidad" (en la que es necesaria la intervención operatoria). Hoy día la técnica lo invade todo, la Medicina también y han surgido el TAC con el scaner y la Resonancia magnética con las cuales se pueden estudiar los meniscos, los ligamentos, la cápsula articular, el músculo, etc. Con ellas se pueden hacer sencillamente los cuatro diagnósticos (semiológico, de localización, etiológico y de actividad) y plantear seguidamente el tratamiento oportuno. - En su opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de la cirugía ortopédica? -La cirugía ortopédica tiene como objetivo mejorar o suprimir una posición viciosa que produce dos síntomas llamativos y que hacen sufrir al paciente:
Lo mejor de este tipo de cirugía es la corrección funcional (Por ejemplo una rodilla en flexión, un codo en flexión, etc., una escoliosis, etc.) y el éxito estriba en corregir esa deformidad y que recupere la función (que muchas veces no es posible...). También es bueno, corregir estéticamente la deformación. Una resección de estómago o una "histerectomía" no hacen sufrir al enfermo, porque no se ve, pero una amputación de una mano o una pierna, sí, porque se ve y hay que dar una explicación que no siempre es suficiente... La mayoría de las mujeres se operan los 'juanetes" para que le corrijan la deformidad y se puedan calzar a su gusto y no porque le duelan. Y una pregunta irónica: ¿cómo mejoraría la imagen traumática de su especialidad? .-A finales del siglo pasado, el Profesor francés LUCAS CHAMPIONIER decía que cuando sufre una fractura un perro, un gato o una oveja, sigue caminando como pueden, y con menos o más desviación siempre se formaba el "callo" de fractura, o sea, que nunca abría el foco de fractura, él creó la técnica del "yeso funcional", que hoy ha resucitado el colombiano Dr. SAPMIENTO, con grandes éxitos, al cabo de un siglo de conocerse esa técnica. Posteriormente se comenzó a emplear la técnica de la "osteosíntesis", abriendo el foco de fractura para reducir bien, y colocar una placa o unos tornillos. Como entonces no existían las "sulfamidas ni los antibióticos" se producían graves infecciones, osteítis, etc. Hasta el punto de que el Profesor CALOT decía: "Si queréis ver un museo de calamidades, visitar una sala de un servicio hospitalario en donde se operen las fracturas..." La pseudoartrosis" era yatrogénica, esto es, la producía el médico al abrir el foco de fractura. Yo, mejoraría la imagen de la Cirugía Ortopédica, no usando el bisturí nada más que cuando es necesario. Cuando yo me separaba de mi maestro para ejercer la profesión sin sus consejos, se despidió diciéndome "a todo enfermo que vaya a tu consulta trátalo como si fuera tu madre o tu hijo..." Hoy día, muchas deformaciones y fracturas se curan con inmovilización con una buena "rehabilitación" o con un yeso funcional. - Por último, Dr. Massotti, ¿cómo se siente en Castellón y cuál es su experiencia de la jubilación? - Me siento en Castellón como en mi casa, se han portado siempre y se portan muy bien conmigo. Yo soy de Murcia, que es una tierra parecida a Castellón, un país agrícola. Cuando a su paso por Francia asaltan los camiones españoles es porque nuestras verduras, frutos y legumbres son mejores, más tempranos y más baratos que los de ellos, es envidia y la envidia es el mejor elogio. Desde 1963 en que entré en Castellón, he tratado a miles de enfermos a través de mis plazas en la Seguridad social y en el Hospital Provincial y estoy contento de mi trabajo. Todavía me paran por la calle o vienen a verme a mi casa los hijos de los que traté y me preguntan que si me debo operar o no. Les digo mi opinión y me hacen caso. Cuando me valoran, lo que me agrada, no es por mis conocimientos médicos o científicos (que eran muy pocos), sino por mi humanidad. Esto es lo que nunca pasa ni se olvida. De mi jubilación estoy contento pues el hombre que trabaja toda su vida merece un descanso, pero lo que siento es que los conocimientos que adquirí y mi experiencia, se pierdan y que no se aproveche nadie de ellos. |