beltran.jpg (2286 bytes) Entrevista con el Dr. Manuel Calvo

Hablar con el Dr. Calvo ha sido un placer.Y nada mejor que una cita del filósofo del placer bien entendido, para acercarnos a la personalidad de D. Manuel. Hombre tímido y educado ha sabido darnos confianza con pocas palabras y nos ha dado una lección de humildad tanto en sus apreciaciones profesionales como humanas. Nos ha encantado su fino sentido del humor sin ningún tipo de sarcasmo y su gran respeto por la medicina y los médicos. En esta corta introducción a la entrevista, queremos expresarle nuestro deseo de volver a conversar con él y siguiendo con Epicuro decirle: "Mientras estemos en el camino, busquemos como hacer el próximo tramo mejor que el precedente, y cuando lleguemos al final, alegrémonos con sencillez".

P. Dr. Manuel Calvo, comente brevemente donde nació y donde vivió su infancia.

R: Yo nací en Mendoza, República de la Argentina en el año 1.919. Mis padres eran españoles. Mi madre fue maestra en Morella. Estuvimos en Mendoza hasta que cumplí los siete años que es cuando murió mi padre. Entonces mi madre se vino a España con sus hijos, mi hermana y yo, que nos llevamos un año y nos establecimos en Valencia.

P. Después de terminar la carrera, ¿qué le motivó a ser cirujano?

R: Me decidía ser cirujano ya estudiando la carrera porque fui alumno interno por oposición en Cirugia General en la Cátedra que regentaba en aquel entonces el Dr. Pallarés en Valencia. Él gran cirujano muy diestro, muy rápido y muy limpio. Una hernia a lo mejor le duraba diez minutos y no había manera de seguirle y yo cuando entré en su Servicio para ayudarle sentía un pánico horroroso pronto superado por la precisa atención requerida en las operaciones.

P: Cuando empezó a trabajar como cirujano ¿Qué es lo que más admiraba de la Cirugia?

R: Admiraba la experiencia de los cirujanos, el cuidado en la limpieza y no sé que más decir, pues me seducía todo.

P: Que opinión le merece la Cirugia que usted ha vivido, sobre todo en sus primeros años de profesión.

R: El cirujano de mis tiempos era un cirujano más completo que dominaba la Cirugia General, no como ahora en que hay tanta especialización. Entonces lo mismo se hacia un tumor de cuello, como un tumor de pulmón o una pleuresia o se extirpaba un recto.

P: Dr. Calvo ¿Cree usted que la mayoría de los pacientes tienen un excesivo miedo a operarse?

R: Considero que todo el mundo tiene cierto miedo a entrar en un quirófano para ser operado pero creo que el cirujano debe de tener la suficiente humanidad y persuasión para animar al enfermo a ser sometido a una intervención que se considera necesaria y justificada.

P: Cual debe ser para usted la cualidad más imprescindible para ser cirujano.

R: Pues, la destreza manual y además la humanidad.

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Muy hermosa es la visión del prójimo cuando hay concordia en el primer encuentro o cuando, al menos, éste hace mayor nuestro empeño por conseguirla.

EPICURO

P: Diganos, en síntesis, cuando empezó a trabajar en Castellón y su experiencia en los hospitales de Castellón.

R: Yo empecé a trabajar en Castellón a partir de Marzo de 1963. Entonces tuve dos compañeros que me dieron mucho ánimo, me facilitaron mucho la labor y les estoy verdaderamente agradecido. Mi labor en la Residencia de Castellón yo la considero desde el principio muy fructífera y además tuve mucho personal que me ayudó y colaboró conmigo en todos estos menesteres y gracias a ellos la cosa salió perfectamente bien.

P: Que piensa usted de la expresión un poco tópica: "la operación ha ido bien pero el paciente ha fallecido".

R: Pues esa experiencia la he tenido alguna vez y he salido muy triste y acontecido y es difícil hablar personalmente con los familiares. Sin embargo también ocurre que la vida no la tenemos asegurada, cualquier percance puede acabar con nuestra vida y esa es una triste realidad.

P: ¿Cómo ha sentido el agradecimiento de los pacientes?

R: Lo agradezco mucho más cuando me lo han expresado con palabras que con un obsequio o un regalo.

P: ¿Para usted qué es ser mal cirujano?

R: Mal cirujano es que no solucione el problema quirúrgico por el cual se va a intervenir al paciente.

P: ¿Ha variado mucho la cirugía desde que usted comenzó?

R: La cirugía desde luego ha evolucionado muchísimo. Los cfrujanos viejos nos hemos quedado muy atrasados ya que hoy por los medios técnicos se puede operar con menor riesgo, menos dolor y cicatriz

P: ¿La familia qué parte ocupa en su personalidad?

R: De la familia, en los momentos de quirófano, no me acuerdo de ella, pero fuera del quirófano ha representado para mi una parte importantísima.

P: Usted lleva más de 30 años viviendo en Castellón, ¿cómo se siente en esta ciudad?

R: Yo siento Castellón como mi propia ciudad. La aprecio mucho más que a grandes ciudades como Valencia o Madrid.

P: ¿Algún familiar sigue la tradición de ser médico?

R: He tenido un gran dolor, de que ninguno de mis hijos haya seguido mis pasos, sin embargo tengo un sobrino carnal que aprecio muchísimo que trabaja como cirujano en el Hospital General.

P: ¿Qué les diría a los médicos jóvenes que empiezan?

R: Les diría que presten una dedicación exclusiva y con verdadero entusiasmo a la profesión ya que tendrán el día de mañana una gran recompensa.

Muchas gracias Dr. Calvo por su colaboración y amabilidad al compartir con nosotros esta breve charla.

DR. MANUEL CALVO

Hay seres humanos que han nacido para serlo que son, como el Dr. Calvo: Cirujano. Ya se lo dijo un maestro de Literatura en su bachiller: ¿'Qué quiere ser de mayor?, ¡Médico!. ¡Muy bien, tiene usted aspecto clínico!, y así se derivó la cosa, mira.

Comenzaré por el final. Al despedirnos del buen yantar correspondiente, el Dr. juan Beltrán sintetizó con tiento: " Dr. Calvo, no me gustaría operarme de nada, pero silo tuviera que hacer no me importaría en absoluto ponerme en sus manos". Digo, opino, especulo y adhiero, a dicha conclusión sin ningún tipo de reparos.

El Dr. Calvo, Don Manuel, es grande como el Coloso de Rodas, atlético, tímido, de los que sorprenden más por lo que hacen que por lo que dicen. Impresionan sus silencios, sus miradas de refilón, sus puntualizaciones al respecto de la conservación, y la humanidad desprendida de su aura que baña el campo circundante cual rocio nocturno inevitable en la noche.

Te sientes bien a su lado porque da seguridad, evita superficialidades (eso sí, con complacencia), y cierra la boca como los sabios: masticando pensamientos en espera de fácil digestión.

Quizás, su genética heredada del Maestrazgo, perfile un carácter parco en mímica y, sin embargo, fulminante en observación, en rigor de estudio y en conclusiones inapelables. No se le notan las dudas y eso, compañeros, ayuda mucho a la relajación del que tiene enfrente (sea conversante o, lo más importante en su caso, creo, enfermo a punto de laceración curativa)

.Y exclama, por ejemplo: "Ahora, me gusta decir, se opera por el ojo de la cerradura". "Si es por dinero, salvo los plásticos, no aconsejo hacer cirugía". " Mi único hobby es el quirófano". "No se ven sentimientos dentro de un vientre, se ve lo que se ve

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Con soluciones salinas hipertónicas se curaban los ántrax en la época preantibiótica". "Buen cirujano significa tener destreza y mucha humanidad".

Y de aquesta guisa, fluyó la conservación con un galeno sin igual para el que su familia supone mucho, lo mismo que sus compañeros , (en realidad, nada deja parecer pero sí percibir por sus constantes puntualizaciones positivas hacia todos ellos) ; un hombre, digo, para el que siempre cicatrizan antes las heridas del cuerpo que del alma, de los que "padecían" en el quirófano y al que siempre (es maestro de muchos cirujanos) le gustaba ir "al grano" sin titubeos ni remilgos, con seguridad máxima y convencimiento.

El Dr. Calvo, Don Manuel, relaja y distiende, te hace sentir bien por pertenecer a su gremio, y, en un instante dado, cuando nos cuenta que de joven también iba al Teatro "Ruzafa" a ver Revistas y Comedias, nos acerca al amigo que seguro, seguro, hubiéramos tenido al lado de haber sido coetáneos.

De siempre lo admiré. Ahora, aún más.

Dr. Calvo, Don Manuel, un abrazo por parte de todos sus compañeros médicos castellonenses. Lo quiera o no, estará presente en nuestros sentimientos más queridos.

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