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HOSPITALES CREADOS EN LA PROVINCIA DE CASTELLÓN DURANTE LA ETAPA GUBERNAMENTAL DE LA GUERRA CIVIL. (Julio 1936-Junio 1938). |
NOTA DE LA REDACCIÓN Siguiendo un poco en la línea histórica de los Hospitales de nuestra provincia, iniciada ya con nuestro Boletín extraordinario del Centenario, en el que se publicaron sendos trabajos cedidos por sus autores, publicamos hoy la siguiente colaboración del Dr. D. Juan Guallar Segarra, médico colegiado en Castellón, que nos expone otra visión, otros datos, recogidos de su propio saber, de su propia experiencia vivida en la época que narra y del conocimiento de los hechos recogido por transmisión oral de otros compañeros que vivieron también en el periodo de la guerra civil española. |
I. La iniciación de la Guerra Civil encontró a Castellón sin otra instalación hospitalaria que el Hospital Provincial perteneciente a la Diputación Provincial, ya que algunos pequeños hospitales locales dependientes de edificaciones abandonadas por el Decreto de Expropiación de Bienes religiosos de Mendizabal, habían ido perdiendo su uso al paso de los años.
En la zona republicana, tras la anarquía de los primeros momentos se creó una buena red hospitalaria como consecuencia de haber sido nombrado Jefe de la Sanidad Militar el Dr. José Puche Alvarez, Catedrático de Fisiología General y de Fisiología Especial cursada en los dos primeros Cursos de la Carrera.
Se crearon Grupo de Hospitales Militares, entre ellos el 4º Grupo que comprendía las provincias de Valencia, Castellón y Teruel. Al frente de este grupo fue nombrado el Profesor Juan Peset Aleixandre Catedrático de Medicina Legal. Ambos pertenecían al Partido Socialista, y eran grandes amigos entre sí y reunidos por una buena amistad con el Dr. Juan Negrin López, quien era a la sazón Ministro de Hacienda desde mayo de 1937, y más adelante, en mayo de 1937 Jefe del Gobierno hasta el fin de la contienda.
Bajo esta dirección, y con ayuda inicial del Instituto Provincial de Higiene de Castellón se fueron creando en la provincia una serie de instalaciones hospitalarias, en locales preexistentes y con diversa dedicación. Siguiendo un orden en relación con la iniciación de sus actividades en los diversos sentidos se fueron creando los siguientes centros:
Centros de acción antituberculosa: Villa Dolores (Castellón).
Hospitales de Sangre para las Brigadas Internacionales:
Hospital de El Prat (Lucena).
Hospital de Almazora.
Hospital de Las Villas.
Hospitales de Guerra especializados: Alquerías del Niño Perdido.
Hospitales de Guerra de Vanguardia: Hospital de Cabanes.
Hospital para convalecientes: Fuente en Segures (Benasal).
Hospital Mixto de Alcora
De este modo se fueron creando centros asistenciales con diversa dedicación, pero todos bajo el control del 4º grupo de Hospitales militares desde que se creó esta entidad a comienzos del año 1937, de la que sólo escapó el primeramente creado como centro de recogida de enfermos tuberculosos.
II. El avance inicial de las tropas y partidos sublevados llevó la guerra a las sierras que cubren Madrid desde el NE al NO, lugar donde se habían instalado sanatorios dedicados a practicar la cura de BrehmerDettweiler, de reposo en lugares de altitud. Este tipo de enfermos hubieron de desalojar sus centros ante la proximidad de la guerra. Este extremo se amplió también para aquellos enfermos tuberculosos que se alojaban en casas particulares por aquellos lugares. A Castellón fueron llegando enfermos de esta provincia, aparte de muchos otros procedentes de zonas donde había triunfado el movimiento militar.
Ante esta evidencia las autoridades sanitarias, cuyo Jefe era el Dr. Manuel Such, tomaron la determinación de crear un lugar de recogida de tuberculosos hasta que se habilitara un verdadero sanatorio. La elección recayó en la finca que en las cercanías de Castellón era propiedad de D. Enrique Gimeno, quien había abandonado con su familia la ciudad al comienzo de la guerra. En este lugar que corresponde al actual "Villa Dolores" fueron recogidos todo tipo de enfermos específicos bajo el control médico de D. Vicente Puig Ramírez, único Médico de Castellón con conocimiento y práctica en el tratamiento de estos enfermos.
A comienzos de 1937, quedó lista la instalación del Sanatorio Hospital de "El Prat", sito a corta distancia de Lucena, instalándose en un Hotel inaugurado hacía un par de años y al lado de un copioso manantial llamado "El Prat". Se le llamó oficialmente Pabellón nº 5 del 4º grupo de hospitales militares.
Los enfermos quedaron instalados en habitaciones de 3 ó de 2 camas, utilizando todo el material del antiguo Hotel, llevando allí a todos los enfermos recogidos en "Villa Dolores". La Dirección Médica estuvo de nuevo a cargo del Dr. Vicente Puig Ramírez, quien se desplazaba desde Castellón dos o tres veces por semana, pero sin Director, ni médico, ni Comisario Político. Ayudaban al Dr. Puig dos médicos residentes quienes pasaban visita diaria y se desplazaban de noche al pueblo, quedando de guardia solamente un practicante para hacer frente a las urgencias, generalmente hemoptisis de diversa intensidad y gravedad.
Los enfermos eran de ambos sexos, y aunque inicialmente eran todos españoles, poco a poco fueron ingresando enfermos procedentes de las Brigadas Internacionales. Los enfermos constituyeron un "comité" que controlaba toda la vida del centro, interviniendo incluso en las altas, lo que hizo que el centro fuera un lugar de reposo cómodo y seguro del que nadie quería exponerse a marchar y acudir de nuevo a la guerra.
El personal secundario (cocineras, limpieza, etc.) estaba cubierto por personal español, la mayor parte procedente de Lucena o de lugares cercanos.
Los medios diagnósticos gozaban de una buena instalación de Radiodiagnóstico, y un pequeño Laboratorio para la práctica de los análisis de sangre u orina más corrientes y sencillos.
Los análisis de esputos, de importancia fundamental, se hacía enviando los productos dos veces por semana al Laboratorio del Instituto Provincial de Higiene, situado en la parte derecha del Hospital Provincial, bajo la dirección del Dr. Ignacio Villalonga Castel, con ayuda del Practicante Sr. Cumba quien ejercía en el Grao de Castellón.
Se practicaban tinciones de ZihelNielssen directas y tras homogeneización de los esputos. Durante meses esta acción fue realizada por dos estudiantes de Medicina D. Pedro Botella Puig y por mí mismo.
Las técnicas de tratamiento abarcaban el reposo realizado en tumbonas situadas en el exterior del edificio en lugares con sombra unidos a inyecciones de Calcio y Vitamina C. Se iniciaban y se mantenían los casos de colapso gaseoso con neumotórax, y en algunos casos se hicieron algunas intervenciones sobre el nervio frénico, realizado por equipo quirúrgico desplazado desde Castellón.
En un momento determinado apareció por el Centro una "patrulla de control" de la C.N.T., que tras la orden de acostarse todos los internados, fue visitando caso por caso acompañados por los Médicos Residentes, dándose una gran cantidad de altas con orden de abandonar el centro y con impedimento completo para su reingreso. Entre las altas se encontraban los componentes del "comité" que quedó disuelto en el acto.
Más adelante se llegó a ingresar enfermos de afecciones crónicas, como sifilíticos, pero siempre sin ingresar enfermos no infecciosos, ni convalecientes de heridas de guerra.
El Centro fue evacuado desordenadamente al acercarse el frente a Lucena, sin rehacerse lugar alguno otro centro para el alojamiento y tratamiento de este tipo de enfermos.
III. Los Hospitales de sangre para los internacionales correspondían a Centros creados para el único uso de heridos o enfermos pertenecientes a las Brigadas Internacionales constituidas en Septiembre de 1936 como Brigadas Comunistas a disposición del Komintern según palabras del General Kleber, Comandante Jefe de la primera Brigada Internacional que combatió en España en el cerco de Madrid (Septiembre 1936).
La utilización bélica brigadista se inició en la defensa de Madrid del 7 de Noviembre de 1936, y ante el gran número de bajas la Sanidad internacional creó en Madrid 28 Centros Hospitalarios, siendo el primero el del Hotel Palace.
En las batallas de Madrid y de sus alrededores: Cerro de Los Angeles, Majadahonda, Las Rozas, etc., las Brigadas en acción tuvieron unos 2000 muertos y unos 8000 heridos. Este gran caudal de bajas obligó a los mandos sanitarios a descongestionar los Hospitales de Vanguardia, creando nuevos centros donde evacuar los heridos en vías de curación y recuperación.
En este sentido la provincia de Castellón fue enriquecida con la puesta en marcha del Hospital Internacional de Almazora. Estuvo sito en el antiguo Colegio de las "Hermanas de la Consolación", vacío desde el inicio de la guerra.
La conservación delmaterial usado para el alojamiento de hermanas y estudiantes permitió el acoplamiento de camas, sillas, o ropa a usar en un centro sanitario con heridos ingresados con escasas dificultades.
Constaba de una instalación para 40 camas para heridos. En la planta baja quedó instalada la Dirección, Archivos y alojamiento de los médicos y comisario, amén de cocina, comedor y aseos.
En el primer piso, entre las dos salas, de unas 20 por ala, se montó un cuarto de cura y la recepción de enfermos, donde yo actuaba como sanitariointérprete para la redacción de la Historia de cada caso. Aunque el interrogatorio se hiciera en francés o inglés la redacción la hacía en castellano, lo que me obligaba a veces a traducir alguna palabra a los Médicos de las salas.
La historia se recogía en un folio, en que por medio de una imprenta de bolsillo se habían marcado los extremos del nombre, unidad, tipo de herida (tras el consabido H.A.F.Herido Arma de Fuego) y su localización, así como las fechas de herida y tipo de cuidados y tratamientos recibidos.
El personal médico constaba de un Capitán Médico, que actuaba de Director, que era un Médico francés llamado Lecreq o Leclair, ayudado por dos tenientes médicos de origen belga. Los tres se caracterizaban por su cuidado en el vestir con uniforme inmaculado y gorra de plato colocada en absoluta horizontalidad. De los tres, solamente el Capitán sabía algo de español. Los Tenientes médicos curaban cada día a los heridos, comunicando las novedades a la Secretaria para anotarlo en las respectivas historias Clínicas.
En ocasiones y siempre por la tarde, acudía el Dr. Agut, médico Titular de Almazora para ayudar a los médicos militares en algún asunto de medicina interna, pero sin nombramiento y sin uniforme. En ocasiones acudían al centro desde Castellón los Dres. D. Vicente García Mingarro y D. Juan Palomo, para aconsejar y tratar afecciones de Otorrinolaringología, o pequeñas intervenciones quirúrgicas que se podían realizar sin quirófano respectivamente.
La instalación médica era muy pobre. No contaba con gabinete de radiodiagnóstico ni laboratorio. Cuando hacía falta algún dato en este sentido, se enviaba el herido al Hospital Base de Castellón (antiguas Escuelas Pías).
Los heridos eran todos de las extremidades, generalmente secuelas de fracturas abiertas ya consolidadas, así como grandes heridas de la musculatura glútea. Las visitas y curas tenían lugar por la mañana, así que por la tarde los heridos estaban libres para dar paseos o jugar al ajedrez o al dominó, que fue un gran descubrimiento para muchos de ellos.
El personal secundario era todo español, la mayor parte de la misma Almazora, con algunos procedentes de Castellón. Estos, en mi compañía, éramos recogidos por una ambulancia a las 8 de la mañana en la Puerta del Sol delante del antiguo Casino Antiguo (en aquella época Comité Antifascista) y devueltos a eso de las 5 de la tarde tras comer en el Hospital y dársenos 10 pts. diarias y un chusco de pan en ocasiones.
El Hospital se cerró al crearse en Mayo de 1937, el gran complejo hospitalario de las Villas de Benicasim, donde se recogían enfermos y personal médico extranjero.
Las altas, si eran por curación total se enviaban a Albacete, donde residía desde su inicio la Central de estas Brigadas. En caso de quedar algún defecto, el herido debía pasar por el Tribunal Médico situado en el mismo Hospital Base de Castellón, donde se decidía sobre si el herido era útil total, útil para Servicios Auxiliares o inútil total. De todos modos el herido debía desplazarse de nuevo a Albacete para confirmar lo decidido por el Tribunal Médico de Castellón o corregirlo si así lo creyera. De este modo el herido ya de alta, o volvía al Cuartel para ser destinado de nuevo a una unidad de frente o a una retaguardia, o devuelto a casa con desplazamiento inicial hasta París.
La vida del Hospital de Almazora fue muy tranquila y sin estridencia alguna, siendo muy discreta y abnegada la conducta de los heridos, constituidos en su mayor parte por franceses, belgas, centroeuropeos, y en menor número por ingleses, americanos, cubanos y algún alemán.
Tras la creación del Hospital de Las Villas, allí se trasladó todo el fichero, no dejando actividad alguna en el centro de Almazora.
El gran número de heridos originados en la batalla del Jarama (FebreroMarzo 1937) hicieron aumentar de modo intenso el número de Hospitales de retaguardia para uso de los brigadistas. Se crearon en poco tiempo: 7 Hospitales en Albacete, 4 en Murcia, 3 en Alicante, 5 en Cuenca, y uno en Madrid, Jaén y Córdoba.
En la provincia de Castellón se creó el enorme complejo de "Las Villas" de Benicasim, utilizando las villas preexistentes abandonadas por sus propietarios, lográndose así un complejo hospitalario de hasta 3000 camas. Inicialmente contaba sólo con un Departamento quirúrgico con 10 camas y 400 camas para convalecientes.
En la villa en que se unen la carretera general con el paseo marítimo, se creó el Archivo general, y toda la documentación oficial, llamándosele "Villa Miaja , y colocando este nombre en un gran letrero que dominaba la fachada angular. En las demás Villas se crearon todo lo relativo a diagnóstico radiológico, laboratorio, quirófanos, gabinete odontológico, y habitaciones para el personal herido y sano. La Farmacia comprendía toda una villa al mando de un Teniente farmacéutico.
La importancia de este centro fue tan grande que en los estadillos de los Hospitales de retaguardia de las Brigadas Internacionales, entre un total de 27.015 heridos atendidos en 1937, 7.575 lo fueron en el complejo de "Las Villas", lo que representaba un 35% de los asistidos con una media diaria de 631 heridos asistidos, y con un número mayor a cualquier otro hospital en el número de oficiales ingresados y tratados.
El centro se pudo inaugurar en Mayo de 1937, dirigido por Ivonne Robert. Con ayuda de:
Capitanes Médicos: Massons, THALENBERG; Aman, Bachrach, Etterlson, Becker y Pifarre.
Y de los tenientes médicos: Barney, Hirsch, Fried, Brauner, Mandel, Lorberbaum, Olivert, Guy Massons, Petrovitsch, Hermann y Ribó.
Todo el personal facultativo era internacional con predominio de franceses y alemanes (algunos judíos alemanes), mientras que el personal auxiliar era en su inmensa mayoría nacional y sobre todo dependiente de personas que vivían en Benicasim con algunas enfermeras vascas que habían sido llevadas desde Barcelona después de la evacuación de Bilbao, entre las que habían dos que habían sido destinadas allí tras la evacuación del Hospital de Vanguardia de Cabanes. La visita al centro estaba muy vigilada, por lo que era difícil el acceso de personas desligadas al mismo.
El Complejo de "Las Villas" duró alrededor de un año, siendo evacuado a inicios de Mayo de 1938, ante el acercamiento del frente a Benicasim. Antes de la evacuación se dio el hecho de que fue visitado por tres senadores americanos pertenecientes al partido demócrata. Se organizó un masivo "meeting", en el que uno de los senadores insistió en el valor y heroicidad de los brigadistas, siendo interrumpido por un herido norteamericano, quien dijo:
"Menos hablar de heroísmo y más de evacuación, antes de que Franco nos tire a todos al mar""
Con lo que se terminó la reunión, y poco después fue evacuado el Hospital, llevando los heridos y personal médico a los Hospitales de Denia, Benisa y Orihuela.
Todos estos Hospitales internacionales dependían directamente del Servicio Sanitario Internacional como un todo del Ministerio de la Guerra, pero con una cierta autonomía.
Además de estos dos hospitales internacionales actuó en la Provincia otro Hospital para uso de todo tipo de heridos como Hospital de Vanguardias. Se trataba del Hospital Itinerante Canadiense, instalado en Vehículos, conocido popularmente como "Autochir". En nuestra provincia estuvo unas semanas en Morella, donde se instaló al progresar el ataque nacional tras la batalla de Alfambra.
Se trataba de un Hospital con servicio de Radiología y varias ambulancias, todo con personal canadiense. Su eficacia como Hospital de vanguardia estaba frenado por el mal uso de las técnicas de enyesado en casos de fracturas de miembros, abiertas o cerradas. Las dos reglas fundamentales de inmovilizar las dos articulaciones vecinas a la fractura y la de colocar el segmento distal en la misma posición que quede el proximal por acción muscular no era seguido por los canadienses. Era frecuente ver heridos con yesos mal colocados, por lo que deducíamos que había sido enyesado en cualquier hospital por el equipo canadiense. El Hospital itinerante canadiense abandonó Morella a comienzos de Abril de 1938, ya que el día 4 del mismo Morella fue ocupada por las tropas nacionales.
En general, los cirujanos extranjeros que se hicieron cargo de los Servicios, eran en sus inicios cirujanos jóvenes, con escasa formación como jefes de equipo quirúrgico. Según el gran cirujano español Dr. Zumel "eran unos osados sin ideas claras en cirugía que venían aquí para aprender", apareciendo similares opiniones en los escritos de los más grandes Cirujanos españoles, como Trueta, Gómez Ulla, Bastos Ansart, Ricardo Castellón, etc. Como es natural estas afirmaciones procedían de las primeras épocas del montaje de los Servicios, ya que como los cirujanos españoles adquirieron una eficacia creciente al tratar un número mayor de casos, hasta alcanzar una maduración envidiable, a lo que se unía unas ideas políticas muy claras.
Igual que los compañeros españoles el único libro donde podían adquirir nociones de lo que debía de ser su tarea era el del Dr. M. Bastos Ansart "Heridas por Arma de Fuego" (Editorial Labor), que recogía la experiencia adquirida en los Hospitales de Guerra donde se alojaron los heridos de las campañas de Marruecos, tras el ataque de AbdelKrim de 1921.
(continuará en el siguiente Boletín)
IV. El número de Hospitales de guerra puestos en marcha en la provincia para uso de soldados nacionales o para ambos, fueron dos: el Maxilofacial de las Alquerías del Niño Perdido (Burriana) y el de Vanguardia de Cabanes.
El primero que se montó fue el de las Alquerías del N.P. como prolongación o dependencia del Hospital Base de Castellón (antiguas Escuelas Pías), en Mayo de 1937.
La llegada de heridos con lesiones faciales interiores, con lesiones asentadas en boca o maxilares al Hospital Base, creó el problema de su alojamiento dado el peligro de infecciones propagadas a otros heridos, así como la de una infección contraria de heridos con infección purulenta sobre las heridas maxilofaciales.
Por indicación del Jefe de Hospital Base Dr. Pablo Hurtado, y con la ayuda del Dr. Juan Peset, jefe del 4º Grupo de Hospitales Militares, se creó un pequeño Hospital para alojar y tratar a este tipo de heridas, montándolo en una Casa de Campo grande existente en las Alquerías de N.P. a la derecha de la carretera General, conocido como "La Masía", y cuyos propietarios habían desaparecido tras la vorágine de los primeros días de guerra y revolución.
Era un local idóneo, con escaso número de camas (más o menos 20), e instalación de Servicio de Radiodiagnóstico. El mayor éxito de dicho centro radicó en la elección del personal superespecializado constituido por los Dres. Lafora y Landete, ambos catedráticos de la Escuela de Odontología de Madrid, unido al Dr. Llovell, dedicado fundamentalmente a las prótesis.
El personal secundario era todo español, la mayor parte de las cercanías. Muy pronto se logró una acción y actividad modélicas, sobre todo para los médicos, que lanzados a una cirugía más basta y menos especializada, encontraban casi milagrosos los resultados obtenidos.
A este centro llegaban heridos procedentes siempre del Hospital Base (desde donde se repartían a los restantes Centros del 4º Grupo de Hospitales Militares), quedando allí hasta su curación y reeducación más o menos completa.
Entre los casos que mayor difusión alcanzaron figuran el de un herido que ingresó inicialmente en la Sala 1ª del Hospital Base (Servicio del Dr. Alcon), portador de una herida de bala DumDum, con entrada por mejilla izquierda, con fractura de maxilar superior y pérdida de una serie de muelas, herida tangencial de lengua y salida por la mejilla derecha, con gran boquete de unos 3 centímetros de diámetro, fractura conminuta de maxilar inferior y pérdida de mayor parte de muelas y dientes de la porción derecha inferior, dejando en la mejilla un gran boquete por donde se veía la lengua y el destrozo maxilar. Con esta herida era muy difícil la alimentación del herido, lo que se hacía por sonda gástrica, y en raras ocasiones el mismo herido ayudaba a la deglución de líquidos tapándose con las manos ambas mejillas en el momento de la deglución.
Rápidamente, tras la radiografía pertinente, se llevó al herido en una ambulancia al Hospital Maxilofacial.
Allí quedó el herido, y al cabo de unos dos meses y medio reapareció por el Hospital Base para pasar Reconocimiento ante el Tribunal Médico. Esta irreconocible, con una mínima cicatriz en mejilla izquierda, y una más amplia en la derecha por la colocación de injerto cutáneo.
Podía hacer vida normal pero sin poder abrir la boca más de un centímetro y medio. Fue declarado Útil para Servicios auxiliares y nada más supimos de él.
La clínica Maxilofacial se evacuó al mismo tiempo que el Hospital Base, es decir el 11 de Junio de 1938, realizándose con mucho más orden que el base, dado su mayor alejamiento del frente, permitiendo la recuperación de casi todo su material que pasó a Valencia y más adelante a los centros de la provincia de Alicante.
V. El segundo Hospital de guerra instalado en la provincia de Castellón correspondió al Hospital de Vanguardia de Cabanes. La entrada de las tropas nacionales por la parte de Aragón límite con la provincia de Castellón, movió a la Jefatura del 4º Grupo de Hospitales Militares a instalar un Hospital más cercano al frente que actuara como Hospital de Vanguardia para orientar a los heridos antes de su llegada al Hospital Base.
Se instaló en el pueblo de Cabanes, en una escuela montada hacía un par de años, al lado de la carretera que cruza transversalmente el pueblo. Era edificación cuadrada alrededor de un patio central.
La fachada dirigida al Oeste tenía puerta en su mitad. En la parte izquierda quedaron instaladas las oficinas, (del Director y del Comisario) seguida del cuarto de curas y del quirófano. En la porción derecha quedó instalada la Farmacia y el almacén general de ropas y utensilios.
A la izquierda del patio se montó la Sala 1ª con unas 40 camas y un rincón para las curas de los alojados en la misma. Actuó como Médico de esta sala el Dr. José Crespo Leal. En el ala derecha se montó la 2ª sala bajo la dirección del Dr. Montes de Valencia.
Las camas eran estrechas y no tenían ni sillas ni mesillas a su lado, por lo que los heridos debían de dejar sus pertenencias bajo del lecho.
El lado Este del patio correspondía a lo que había sido capilla, y se habilitó con muchos colchones y paja en el suelo para albergar a heridos terminales que eran tratados con generosas dosis de morfina inyectada por un sanitario provisto de un frasco con boca esmerilada, quien pasaba por esta ala a inyectar a todo herido con dolor extremo. En su mitad hacia la calle contigua se abrió una puerta por la que los fallecidos eran conducidos a un camión pequeño que los depositaba en el cementerio, sin anotación ni ceremonia alguna.
Lo más extraño en este Hospital era la carencia de cocina y de comedores. Las comidas se preparaban en una posada situada detrás del Hospital, adonde iban a comer los heridos que podían andar. Los encamados eran suministrados en su misma cama por el personal secundario.
El Médico Director era un Comandante de Sanidad, persona en los límites de la jubilación vestido de un modo anacrónico, con cierto lujo y provisto de unas gafas de pinza, lo que tendía a darle un aire "demodé". Por otra parte su papel era mínimo, estando todo el centro bajo el mando y tutela del Comisario ayudado por el Administrador, quienes hacían y deshacían a su antojo.
La carencia de instalación de radiodiagnóstico se suplía con el envío de heridos con bala o metralla retenida al domicilio del Médico Titular del pueblo Dr. Enrique Casañ, donde con ayuda de una cinta métrica se medía el alejamiento del proyectil hasta ciertos relieves óseos, lo que ayudaban al cirujano en la localización de la metralla o bala durante la intervención.
La vida de este Hospital era cómoda y sencilla. Los heridos provenían en su mayoría de los combates que tenían lugar en Sierra Palomera en la línea CatiTirig, donde por la especial constitución de las cada bomba producía un sinnúmero de lachas cortantes que a través de las ropas llenaban la espalda del herido de pequeños cortes, sin llegar a lesionar hueso. Estos enfermos, una vez curados, eran alojados hasta que otro contingente de heridos obligaban a desplazarlos al Hospital Base.
Todo cambió cuando a comienzos de Mayo, con el frente detenido en el pueblo de Cuevas de Vinromá se presentó en una moto con sidecar un Capitán Comisario quien comunicó que el Hospital había quedado controlado por el XXII Cuerpo de Ejército, mandado por el Coronel Ibarrola. Al día siguiente llegó al Hospital el Cirujano Dr. Borras, con mucha y merecida fama en Valencia, con su ayudante, con lo que el Quirófano comenzó a actuar con mayor intensidad. Al tiempo llegaron a un aeródromo improvisado al oeste del "Pla de Arc" unos 90 aviones entre chatos, moscas y katiuskas, y se vio pasar hacia el frente un gran número de soldados y baterías del 10 y medio.
El día 16 de mayo se inició una ofensiva sobre Cuevas de Vinromá, con tres brigadas y una Internacional a través de la rambla.
El parte nacional decía: "En la mañana de hoy (16 Mayo) el enemigo atacó una de nuestras posiciones en el sector de Cuevas de Vinromá, siendo enérgicamente rechazado, causándole numerosas bajas y dejando en nuestro poder 268 muertos."
El ataque siguió durante dos días más, con lo que pasaron por el Hospital más de 1000 heridos, que eran catalogados en el Servicio de llegada en varios tipos:
Heridos para ser operados y quedar en el centro; heridos para ser operados y trasladados al Hospital Base (en ambulancia); heridos para ser curados en alguno de los tres centros de curas habilitados y quedar ingresados; heridos para ser curados y pasar a ser desplazados al Hospital Base en camiones o autobús; y heridos para ser llevados a la antigua capilla para esperar allí la muerte. Estos últimos eran heridos de abdomen con salida de vísceras, heridas de cuello con respiración mínima y enfisema subcutáneo; heridos de cabeza con propulsión de masa cerebral, etc.
El día 22 de Mayo se evacuó el Hospital de Cabanes ante el peligro de que el enemigo ocupase Puebla Tornesa, dejando como único camino para comunicar con Castellón la vieja y mal acondicionada carretera, que desde Cabanes conduce a la costa. La evacuación se hizo de modo acelerado, pues a media tarde apareció de nuevo el Capitán Comisario del XXII Cuerpo de Ejército para anunciar la necesidad de rápida evacuación, lo que obligó a dejar casi todo el material.
Una gran parte del personal facultativo, una vez llegado a Castellón, fue incorporado al Hospital de Lorca, donde quedó hasta el fin de la guerra, mientras un número pequeño quedó en Castellón en la Clínica Anexa y en el complejo hospitalario Internacional de "Las Villas de Benicasim".
VI. El último centro para la Sanidad de Guerra instalado en Castellón (provincia) correspondió al Hospital para convalecientes montado en el Balneario de Fuente en Segures de Benasal, lugar de importancia en el uso de las aguas mineromedicinales para el tratamiento de afecciones renales.
Aprovechando toda la preexistente, se montó este centro usando solamente los dos edificios llamados "Gran Hotel" y "Residencia La Castellana".
En el primero citado siguió instalada la cocina y comedor, donde asistían todos los ingresados en dos turnos, tanto los alojados en el "Gran Hotel" como los de "La Castellana". En la planta baja se montó todo lo referente a clínica de reconocimiento, ficheros y oficinas. En el primer y segundo piso estaban las habitaciones con dos camas cada una.
En "La Castellana", en su parte baja que antes eran chalets contiguos, todo quedó transformado en dormitorios, así como en el primer piso.
La Dirección corrió a cargo del Dr. Mario del Pino Dueñas, que había sido con anterioridad Médico Titular del Grao de Castellón, y que al fin de la guerra pasó a Méjico, donde conectó con Fidel Castro, acompañándole en la toma de poder en Cuba, y a su lado obtuvo un cargo importante en Sanidad, colaborando en el auge de la medicina de Familia en Cuba.
Habían dos médicos más; uno de ellos era el Dr. Fabra, de conocida familia de Castellón.
A este centro pasaban los convalecientes que no podían todavía reincorporarse a sus primitivos destinos, y eran enviados allí por todos los centros del 4º Grupo de Hospitales Generales.
La instalación médica era mínima, pues se trataban solamente casos con tratamientos antianémicos, metabólicos, oréxicos, etc., así como casos de enfermedad intercurrente.
Su instalación se hizo a mediados del año 37, y el inconveniente mayor residió en sus bajas temperaturas invernales correspondientes a una altitud de 930 M., con orientación NO.
Se evacuó a comienzos de Marzo de 1938, ante el avance de las tropas enemigas. Sus enfermos fueron o dados de alta o enviados a sus respectivos domicilios.
No se puede afirmar cuál fuera su eficacia, pues se trataba de heridos convalecientes que quizás sin el ingreso hubieran logrado igual favorable estado con estancias en sus domicilios.
El personal subalterno fue suministrado por los habitantes de Benasal, muchos de ellos ya habían trabajado en el mismo lugar durante su actividad como Balneario desde muchos años atrás.
| NOTA: Todos lo datos que anteceden han sido recogidos tras una larga investigación memorística, por lo que se han podido deslizar errores u omisiones. De todos modos la memoria es de fiar, porque en muchos casos estuve algún tiempo en los centros citados (Almazora, Alquerías del Niño Perdido y Cabanes), y en otros centros los datos me fueron suministrados por un amigo íntimo que estuvo en Lucena y en Benasal por mi padre que estuvo varias veces durante aquellos meses. Respecto a lo dicho sobre "Las Villas" los datos me fueron dados por una amiga que ejerció allí como ayudante de Farmacia. Estos datos han sido completados por la lectura de la obra "La Sanidad en las Brigadas Internacionales", de José R. Navarro Carballo (Madrid 1989). |