ENTREVISTA AL DR. JOSÉ MONZONÍS

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Estar sentado junto a la cama de
los enfermos y creerlos salvados: lo
máximo que un hombre puede alcanzar.

APUNTES. ELÍAS CANETTI

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Si yo me encontrara en una situación de traumatismo múltiple, agradecería encontrar una persona que no sólo me enderezase de nuevo los huesos rotos sino que me ayudase a salvarme.

 

Antes de ver al Dr. José Monzonís, al cual reconocí por su forma de andar, dado que conozco como anda su hijo, ya estaba salvado. Y lo digo por la simpatía que encontré en su mujer al hablar por teléfono, para anotar la entrevista que le propusimos como uno de los representantes de la Traumatología y Cirugía Ortopédica de Castellón.

Fue tal la predisposición al buen entendimiento que cuando lo ví, le comenté con franqueza: Dr. Monzonis: qué mujer más simpática tiene, sin conocerla se nota que es una persona alegre y animosa. Su respuesta fue con una sonrisa socarrona de reconocimiento: Es que es de Burriana.

Y así empezamos a conversar de todo un poco y fuimos paseando por la vida del Dr. Monzonis, con múltiples traumatismos, es un decir, desde caídas de árboles, pasando por coces de caballos, hasta los actuales accidentes de trabajo y automovilísticos. Y todo ello saltando por sus recuerdos familiares, personales y aficiones.

Aunque nos dijo que en ocasiones tenía mal carácter, no pudimos verlo como un defecto sino como un rasgo de su personalidad que pocas personas reconocen con su sinceridad. Sin embargo fue otra la imagen que nos dejó el Dr. Monzonis, lo vimos en sus pequeños ojos sonriendo a menudo, en sus gestos, en sus historias: Un mal genio que se reconvertía en pasión por la cirugía, en intentar recomponer cuerpos rotos, en ayudar a los demás a salvarse.

Dr Monzonis : Gran parte de su vida la ha dedicado a los traumatizados. Desde su experiencia profesional, ¿qué aconsejaria a la sociedad y a la gente en particular, para disminuir la frecuencia de los traumatismos en los casos provocados por el hombre ?.

Cree que el progreso nos lleva inevitablemente a mayor numero de traumatismos o por el contrario terminaremos el siglo XXI cm menos golpes que el que acabamos de dejar .

Después de estas dos preguntas introductorias, háblenos un poco de su infancia

¿ Fue traumática ? ¿Dónde nació ? .¿Vino a Castellón ? ¿Qué ambiente familiar y social tuvo?

Nací en Valencia hace 76 años, hijo de castellonense y valenciana, en un ambiente familiar y social correspondiente a la llamada "clase media". Estudié l°, 2° y 3° grado en Valencia y vine a ejercer de médico titular en el medio rural de nuestra provincia: El Toro, Puebla Tornesa, Forcall.

Posteriormente me trasladé a Castellón para practicar mi especialidad al obtener una plaza en el antiguo S.O.E., ya que estaba inscrito en el escalafón correspondiente por haber sido Alumno y Médico Interno por oposición en el Hospital Clínico de Valencia. Durante muchos años ejercí, con gratos recuerdos, la profesión en la Clínica de San José con los Drs. Palomo.

Mas tarde fui Médico Municipal con plaza por concurso en la Casa de Socorro, donde llegué a ser Decano (¡ por antigüedad, claro ¡).

 En su época de adolescente, que quizás coincidiera con la resaca de un gran drama nacional : ¿Cómo veía su generación el futuro?

Fue horroroso. Vino la tragedia de nuestra Guerra Civil. Yo, entonces, había terminado el primer curso de Bachillerato.

Fue un verdadero drama tener que sufrir problemas familiares y de separación de familias amigas, tanto física como por ideas políticas que, algunas veces, encubrían un interés crematístico.

Una vez terminada la contienda, quedaron muchos días de sufrimiento en Valencia. mesa.PCX (75552 bytes) El futuro era incierto, ya que en Septiembre del 39 comenzó la 2ª Guerra Mundial. No sabíamos como acabaríamos: nos tendríamos que ir al "maquis" o a la "División Azul". Al fin, la marcha de la contienda mundial fue aclarando la situación.

Dr. Monzonis .Cómo y porqué decidió estudiar medicina y posteriormente

dedicarse a la Traumatologia?

Tenía un tío médico y me encantaban las soluciones que daba a los problemas familiares { y a los míos, de tipo deportivo). Era traumatólogo y, entre otras cosas, recuerdo que me trató una fractura de escafoides carpiano.

De estudiante, me gustaban las Matemáticas y la Física y Química ya que, comprendiendo el problema, evitaba estar dos horas delante de un libro. Lamentable o afortunadamente, un catedrático de la Universidad, amigo de la familia, me aconsejó no preparar el ingreso en Ingeniería ya que existía "numerus clausus" y era muy difícil.

En cambio, otro amigo de la familia, catedrático de Derecho, me hipervaloró y consideraba que podría adelantar cursos en su Facultad y después sacar oposiciones. Esta solución no me convenció, dado mi carácter poco dialogante y diplomático.

 Cómo fue su formación, y cómo estaba a grandes rasgos la especialidad en el

país y más concretamente en Castellón:

Me formé en el servicio de Traumatología del Dr. López-Trigo en el Hospital Clínico de Valencia.

La especialidad estaba, en el país, teóricamente al nivel de la Europea con Francia a la cabeza.

Entonces predominaban, además de los traumatismos de múltiple etiología, las enfermedades del esqueleto de carácter infeccioso, llevándose la palma la tuberculosis osteoarticular, las osteomielitis y la polio.

La especialidad estaba representada en Castellón, con muy buen criterio, por los Drs.Batalla, Cros, Palomo, Vázquez Añón y Senís. Unos grandes profesionales que trataban todos los problemas quirúrgicos.

El mayor problema diario era la cantidad de enfermos que teníamos que visitar. Fundamentalmente por dos razones:

1. Éramos pocos especialistas aunque posteriormente aumentó el número.

2. No se había creado la especialidad de Reunatología y todas las algias de cabeza, tronco y extremidades tenían su estación terminal en Traumatología.

Como anécdota recuerdo un caso de accidente de un obrero de la construcción que trajeron con una gran brecha en la cabeza por impacto de un ladrillo que había caído. Al comentarle la imprudencia de su acción por trabajar sin casco protector, me dijo : "Si yo llevo casco pero es que el primer ladrillo que ha caído me lo ha quitado y el segundo me ha hecho la herida"

Díganos , cómo ha ido valorando los avances de su especialidad, y si un médico que inicia la especialidad hoy en día, tiene más motivos de satisfacción que en su época

La especialidad ha avanzado al mejorar el tratamiento de las enfermedades infecciosas, mejorar los medios de diagnóstico por imagen y disponer de mejores instrumentales.

Ahora bien, creo que hoy, tal y como está encuadrada la Medicina, hay menos motivos de satisfacción personal ya que el médico es un número en el equipo y su trabajo es rutinario y sin ningún incentivo.

¿Cómo se ha sentido en Castellón, con su profesión, con su familia, sus hijos y amigos ?. Está satisfecho de que un hijo haya seguido sus propios pasos ?

En Castellón he sido y sigo siendo feliz en todos los aspectos de la vida. Me alegré de tener un hijo médico y que, además, le gustara la Ortopedia. Ahora veo con tristeza que mis nietos no quieran ser médicos, pero no encuentro razones para llevarles la contraria.

Dr. Monzonis : dicen que los de su especialidad, suelen ir con coches grandes, no por figurar, sino porque la propia experiencia profesional les enseña que en caso de accidente, siempre sale peor parado, el que lleva el coche más pequeño, ¿es cierto?

Bueno, lo de los coches grandes lo ignoraba. Yo, en concreto, tuve que cambiar de tamaño de automóvil porque mis vástagos iban creciendo y no cabíamos en el "600". Actualmente, para mi mujer y para mí, nos sobra coche.

En caso de accidente de circulación, tal como los fabricantes hacen los actuales vehículos, los más peligrosos son las motocicletas ya que la carrocería es el propio conductor.

Bromas aparte, Dr. Monzonis, díganos por último, cómo ve el futuro de la especialidad. ¿Tendrá menos dolor el paciente que tenga que pasar por sus manos?. ¿Tendrá mayor calidad de vida?. ¿Podrá olvidar el traumatismo?

El futuro de la especialidad es positivo. El dolor, aunque lo conlleva la humanidad, irá en disminución por las mejoras en la anestesia y en las drogas analgésicas.

La medicina puede dar mayor calidad de vida y mayor longevidad. Puede que haga olvidar el traumatismo sufrido, pero siempre que éste no sea tan terrible que haya incapacitado al individuo.

Dr. D. José Monzonís, Traumatólogo pionero

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D. Pepe Monzonís, al que no conocía personalmente, llegó puntualmente a la cita. De estatura media, aspecto saludable y fuerte, me recordó a alguien famoso que no acabé de concretar hasta bastante después (finalmente, se lo dije, era García Márquez el (sosías). Afable, se nos mostró en el vermouth como el típico castellonero de "la soca" hablando en castellano o valenciano intermitentemente dependiendo de las preguntas al vuelo que le efectuamos. Enseguida, se dio a conocer: su padre era de Castellón (fue tipógrafo en Armengot), él nació en Valencia, tiene 76 años (no los aparenta en absoluto) y estuvo como médico APD en El Toro, Pobla Tornesa y Forcall (1951/1957). Luego, consiguió plaza en Castalia como traumatólogo ("En Castellón me he encontrado fenómeno. Com die mon pare, el mitjor puesto d'Espanya').

Durante la cena nos contó muchas historias interesantes calificadas por él mismo, craso error, como "chorráes d'abuelos". Lo cierto es que conforme fuimos introduciéndonos en la charreta, con sus manos siempre puntualizadoras y expresivas cuando conclusionaba, más nos interesamos en la historia de este traumatólogo pionero en la Medicina de Castellón ("La primera prótesis de cadera en Herrero Tejedor (Gran Vía), la puse yo').

Como curiosidades, entre muchas otras, destacaré estas visiones propias del Dr. Monzonís (la primera de ellas no carente de gran sentido del humor): "Los que operan barrigas no pasa nada, pero a nosotros, como se nos quede uno cojo, nos recuerdan toda la vida"; "Considero que un tío tiene que trabajar, eso es fundamental. Veo muy mal el ser jornalero de algo, el fichar y pasarse el tiempo mirando el reloj a ver si llega la hora de largarse"; 'El mayor enemigo del médico ha sido la socialización de la Medicina. Ahora ha entrado el pobre (que sí lo necesita) y el rico (que para operarse una uña va al seguro)'; "

En el café, tras haberlo escuchado con atención ya recortados los límites que separan un mutuo entendimiento, inicié un interrogatorio cargado de premisas tendentes al reconocimiento, al intento de mostrar tal cual es y/o quiso ser el que a mí parecióme un auténtico maestro en lo profesional y un verdadero compañero en lo personal.

Y así transcurrió la cosa.

De momento, le pedí autodefinición: "Peón de brega toda la vida. No habían horas. Cuando tenía 50 años tuve un infarto de miocardio y creía que estaba como una campana. Lo cierto es que he tenido un carácter brusco, reñidor".

En cuanto a sus gustos también fue escueto, aunque puntualizador en algunos de ellos. Fútbol: "Los equipos de la tierra: Valencia, Levante y Castellón. Por cierto, llegué a ser médico del Castellón: no cobraba una perra y pagaba como socio protector allá por los sesenta'; Lectura: "Novela histórica. Ahora estoy leyendo "Los gozos y las sombras" de Torrente Ballester, Música: "No demasiado aficionado, aunque fui socio de la Filarmónica de Valencia de joven, me costaba un duro"; Otros: "Con lo que más disfruto es jugando al dominó, a más de leyendo novelas y viendo partidos de fútbol. En cuanto a los toros, dejé de ir a verlos después de una corrida de Samuel Flores con Mondeño y Pepe Luis Ramírez en una Virgen de Agosto. La cuestión es que estaba junto al Dr. Bellido en el burladero sanitario. Pepe Luis era muy amigo mío y vi como le pegaban una cornada jugándose la vida. Es uno de los momentos más fuertes que he pasado. La verdad es que me pone nervioso".

Se mostró muy contento siempre con su familia: "Muy satisfecho con mi mujer, hijos y nietos"; "Mi mujer siempre se ha comportado como mujer de médico tanto en el ambiente rural como después. iFenomenal!';"Ahora voy a la clínica con mi hijo Julián que trabaja con José Miguel Palomo, para no romper la tradición, a ayudar un poco y pasar el tiempo". Por cierto, nuestro compañero y amigo salió a relucir muchas veces a lo largo de la conversación como es natural. Y también cuando nos despedimos: 'Le diremos a Julián que es digno hijo de su padre". Así fue y así lo constatamos y damos fe (para que luego no digan que entre traumas y reumas hay chispas, un decir).

Como anécdota de los años sesenta, nos dijo algo muy chocante si lo trasladáramos a la actualidad: "Para poner infiltraciones teníamos que pedir permiso a inspección con historia clínica incluida si queríamos tener a disposición cortisona".

Entonces llegó una pregunta capciosa intentando romper la holocenosis: ¿Ha llegado a mirar por la calle a un renco con deformación profesional?. La respuesta fue de una sinceridad total: "Siempre pienso si he sido yo el culpable. Incluso con los que están contentos soy muy mal fisonomista, horroroso, aunque los haya operado hace tiempo muchos, vienen a saludarme- no me acuerdo, no los conozco".

A los futuros traumatólogos y médicos en general, les ofrece un consejo: "Que trabajen y estudien sobre todo lo que les guste, las cosas se aprenden estudiando. Lo principal es un buen diagnóstico; luego, el resto".

Y se nos fue volatilizando la noche sin pausa. Estábamos tan a gusto, que fuimos los últimos en salir del restaurante. El Dr. José Monzonís, mostrando una vitalidad que para sí quisieran todos a su edad, siguió contándonos cosas hasta llegarnos al coche del Dr. Beltrán. La verdad es que disfrutamos, nos entendimos, comprendimos y solidarizamos en lo que respecta ala devoción médica y a los particularismos breves, esos que nunca manifestarán dolor porque tan solo revelan miserias o esfuerzos de amplia gama.

Dr. Monzonís, D. José, un abrazo y reconocimiento especial por parte de los galenos castellonenses. Se lo merece.

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